
Después de casi setenta años, de los cuales cincuenta y seis fueron dedicados al deporte del fútbol (como futbolista, entrenador y profesor de la escuela de entrenadores), estoy llegando a la conclusión de que hay tipejos que son más tontos que dios.
Miren ustedes si no, cuando Watson descubrió la doble hélice, o molécula de la vida, donde probaba la herencia genética, acabó convertiéndose en el ser más antipático porque al personal - ignorante y defensor de no sé que derechos - les molestó sobre manera unas manifestaciones del "compa" del Dr. Krick (osease el susodicho Dr. Watson) donde la inteligencia de la raza negra no salía muy bien parada.
Y pienso yo, pues anda que la de alguno de los hombres blancos, baloncestistas, y por encima de los dos metros y un pico no le van mucho a la zaga, es decir más tontos que dios.
A los muertos de hambre cuando les suena una calderilla en el bolsillo se arrancan, no por soleares, ni por bulerías, sino que tiran de antiguos resquemores, de complejos de inferioridad y se dejan llevar por los consejos de plebes más idiotas que ellos y se quedan tan panchos como si fueran los hijos de la verdad, de la epistemología y del orden testimonial.
Los "momios siempre tienen que dar la nota. Pues que te jodan, amigo, hace tiempo que las imbecilidades de los hombres del deporte ya no me hacen llorar, sobre todo cuando están cubiertos de "mierda" política y subnormalidad.

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